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En agosto 2006 fui internada en una clínica, del cual tengo vagos y oscuros recuerdos. Estrés, depresión, etc. En ese momento no encontraba salida ni solución a nada, no recordaba hijos, trabajo, nada, solo me mantenía en un llanto inconsolable. Un mes después me dieron el alta, pero era un zombi ambulante, empastillada por prescripción médica. Tiempo después volví a la clínica (ni supe de las causas), me hundí aún más en mis miedos, aumentaron mis temores, me vi sin futuro.

Después de mi 2da alta, ya en 2008, experimente una leve mejoría, pero mi estructura psicológica era muy débil, me sentía con cero actitudes, cero emotividades, cero sentimientos, cero sensibilidades, mi mente era un conjunto vacío.

Seguí la búsqueda de mi identidad perdida, pero mi pésima memoria, tremenda inseguridad, mis tristezas, desánimos, mi desincronización con el tiempo espacio, no me dejaban avanzar. Preguntándome ¿COMO IBA A SALIR DE ESTO? Consciente de que los medicamentos calmaban mi sistema nervioso, pero que a la vez anulaban mi mente.

A finales del 2008, a pesar de asistir a diversos talleres, sentía que no avanzaba nada

En enero de 2009, asistí a una clase de Desarrollo Personal Con el Profesor Don Guillermo Delgado, fue en esta ocasión que pude visualizar mi entorno familiar, personal, laboral y asumir mis limitantes, y tomé la decisión de cambiar el rumbo de mi vida. Pero aún sin saber COMO RECUPERAR TODO LO PERDIDO.

A fines de enero 2009, me sometí a la primera terapia, en febrero a la segunda, y a la tercera, ya pude decir que mi sintonía pasó de negativa a positiva, cambié mi actitud mental, y volvió mi voluntad, mi fe, mi tono de voz, comencé a aplicar estrategias mentales positivas. En abril 2009 completé 6 terapias, eliminé gran parte de mis miedos, de a poco he ido eliminando también mis limitaciones.

Ahora, SOY OTRA, me siento un individuo, persona que se quiere a sí misma y a los demás, disfruto de cada instante de mi vida, integrada en la sociedad, tomando los roles como madre, Jefa de Hogar, con mucha fortaleza, valentía, y paciencia para enfrentar el día a día. Las terapias me ayudaron recuperar mis capacidades en gran medida, siento que puedo gobernar mi presente, generando cambios positivos para mi futuro, porque mi pasado ya fue sepultado.

“Si tu anda por un camino pedregoso, no tires esas piedras a los demás, aprende a caminar sobre ellas, porque en claveles y rosas se convertirán”.

Este fue un pensamiento propio, porque sentía que todo lo malo lo recibían mis hijas y mi entorno. Ahora, yo elijo mi camino con los resultados obtenidos de las terapias.

PD. En el último control Psiquiátrico, el Doctor destacó los cambios observados en mí y dijo: “Está hablando coherentemente, la felicito, siga así” y yo respondí “entonces continuaré con las terapias alternativas, ya que, fueron las que me brindaron estos resultados».