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Mi nombre es Teresa Sepúlveda Caro, quiero compartir mi experiencia vivida en este proceso Terapéutico Psicoemocional.

A principios de 2011, se me diagnostico una Depresión Severa junto con una crisis de pánico, enfermedad que de una u otra forma, me había acompañado a lo largo de mi vida, pero en esta ocasión, había tomado un giro muy preocupante. En ese momento me encontraba con tratamiento Psicológico y Psiquiátrico, con unos fármacos que francamente me mantenían muy dopada hasta que un día hice crisis… sentía que mi vida no tenía sentido y que lo único que conseguía era hacer sufrir a mi familia, por lo tanto, no valía la pena seguir viviendo en estas condiciones.

Mi madre desesperada me llevo a atenderme con Guillermo Delgado, una persona que decía tener las herramientas para ayudarme y que me aseguraba que solo dependía de mi interés para conseguirlo.

Partió por sacarme una fuerte migraña, que me acompañaba siempre, fue tal el impacto de no sentir dolor sin medicamentos, que comencé a tomarle más atención.

Después de asistir a varias sesiones pude concluir que el poder de la mente es muy potente, y pude darme cuenta de cómo mis miedos y traumas estaban entorpeciendo mi vida.

Quiero compartir una experiencia que marco mucho mi recuperación y que gráfica la importancia de la limpieza de nuestros recuerdos…

“Mi padre falleció cuando yo tenía 5 años, un dolor que, a pesar de mi edad, marco fuertemente mi vida, mi Madre, había quedado sola con 6 hijos, no le perdone nunca a mi Padre que nos hubiera dejado sin su protección, ese suceso, solo me generaba un sentimiento de rabia, pena y de sobre protección hacia mi madre.

Cuando abordamos este tema con Guillermo, hizo que de forma muy consciente cerrara los ojos y buscara en mi mente a mi Padre, la idea era perdonar, aclarar que él no decidió partir, que fue su momento, que él no lo había elegido, ni mucho menos, quiso abandonarnos. Cuando abrí los ojos me sentí tan feliz y con mucha paz. Ese simple acto de perdón mutuo, saco de mi corazón mucha angustia y rencor que arrastre por años.

La clave de mi sanación ha sido comprender que el ayer no existe, el mañana es incierto y lo único real y tangible es el presente, y por lo tanto, lo vivo intensamente.

Agradezco la oportunidad que se me ha dado de sanar mis heridas, causadas por las malas experiencia vividas a lo largo de mi existencia y que increíblemente repercutían en mi presente, convirtiéndome en un ser débil e inseguro, lo cual, me hacían pasar por continuos estados depresivos.

Personas como Guillermo han dedicado su vida a indagar, para descubrir el inmenso poder de nuestra mente, que es capaz de llevarnos a una vida triste y desdichada, si así lo queremos, o en definitiva a una vida tranquila y serena.

No me queda más que agradecer a Dios por poner en mi camino a Guillermo que ha venido a sacar toda esa oscuridad que arrastraba en mi vida y que habían venido empañando mi personalidad. Hoy tengo la convicción que jamás seré la misma mujer débil e insegura, y eso me hace muy feliz.

Gracias…